La medina: un laberinto vivo
La medina de Marrakech es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1985. Es un laberinto de callejuelas estrechas donde se mezclan zocos, mezquitas, palacios, fondaks y casas tradicionales. Lo mejor que puedes hacer es perderte: no intentes seguir un mapa, déjate llevar.
Los zocos imprescindibles
- Souk Semmarine: el más famoso, lleno de telas, cuero, lámparas.
- Souk des Teinturiers: el de los tintoreros, con madejas de lana colgando teñidas en colores brillantes.
- Souk Haddadine: el de los herreros, donde verás cómo se hacen las lámparas a martillazos.
- Souk Cherratin: especialistas en cuero y babuchas hechas a mano.
Regatear: el arte marroquí
En los zocos casi nada tiene precio fijo. Pide siempre y baja al menos a un tercio del precio inicial. Es un ritual, no una pelea: hazlo con sonrisa y té de menta de por medio.
Jemaa el-Fna: el corazón loco
De día es una plaza grande con puestos de zumo de naranja recién exprimido (¡prueba uno!), encantadores de serpientes y monos amaestrados (mejor no te acerques, mejor para los animales).
Al atardecer la plaza se transforma: salen los puestos de comida (cordero, brochetas, caracoles, sopas), los músicos gnaoua, los cuentacuentos y acróbatas. Es un espectáculo declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
Los rincones imprescindibles
- Palacio de la Bahía (siglo XIX): el palacio más bello de la ciudad, con patios de azulejos, fuentes y zelliges.
- Madrasa Ben Youssef: antigua escuela coránica con uno de los patios más fotografiados de Marruecos.
- Tumbas Saadíes: redescubiertas en 1917, con mausoleos de mármol carrara.
- Mezquita Koutoubia: el minarete más alto de la ciudad, hermano gemelo de la Giralda de Sevilla.
- Jardines Majorelle: el famoso jardín de Yves Saint Laurent. Imprescindible para los amantes de los cactus.
Dónde alojarse
Te recomendamos un riad dentro de la medina — son casas tradicionales con patio interior, fuente y terraza. Por fuera no parecen nada; por dentro son palacios silenciosos en medio del caos.



